Microsoft presentó la más reciente versión de su exitosa suite
ofimática. Sus características se mantuvieron en un secreto tan
hermético hasta último momento, que ni siquiera las filtraciones sobre
su denominación definitiva resultaron exactas. Mientras que algunos
medios especulaban con el nombre Office 15 y otros lo llamaban Office 2013, finalmente durante la presentación del producto encabezada por el inefable CEO de Microsoft Steve Ballmer, el software ha sido bautizado oficialmente como el nuevo Office. ¿Es casualidad que hayan recurrido a la misma técnica de marketing que Apple usó al renombrar su nuevo iPad? Difícilmente.
Lo importante es que tenemos entre nosotros una nueva versión que aprovecha de manera intensiva los servicios en la nube, los dispositivos móviles y los aspectos sociales, todos ellos integrados bajo la interfaz Metro que Microsoft adoptará en toda su línea de software a partir de Windows 8. De
esta manera, su aspecto luce mucho menos recargado que las
encarnaciones anteriores, saturadas de barras y opciones de menú. Ahora
se ha puesto más énfasis en la simplicidad y mostrándonos sólo lo
necesario a través de peeks o previsualizaciones que
aparecen y desaparecen de la pantalla, presentes en los diferentes
menúes de cada aplicación de la suite.
En efecto, Ballmer asegura que la combinación con Windows 8 es lo que
convertirá a Office en una aplicación radicalmente distinta a la
versión actual, sobre todo si se usa en dispositivos con pantalla
táctil; tal vez por eso la gente de Microsoft se mostró tan optimista durante la presentación de su tablet Surface,
ya que saben que poseen una suite de oficina 100% adaptada a ese
producto, lo que podría tener un impacto demoledor en el mercado
corporativo.
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